EL CONSENSO LATINOAMERICANO: UNA NUEVA VISIÓN PARA LA ERA POSTCOVID-19

Pedro F. Carmona Estanga

El pasado mes de julio, un grupo de 31 Economistas y académicos reunidos por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, España, emitió un importante documento que denominó: “El consenso latinoamericano 2020: una nueva visión para la era postcovid-19”, partiendo de la consideración de que América Latina registró en 2019 un crecimiento nulo, con lo cual completó el peor lustro de desempeño desde la Segunda Guerra Mundial, situación agravada este año por la pandemia, en un entorno mundial que es considerado el peor desde la Gran Depresión de los años 30. Visto globalmente, el estimado de contracción económica en 2020 se sitúa entre 5,2 y 6,1%, dependiendo de la fuente, y para la región latinoamericana entre 7,2 y 9,4%, agravando seriamente la situación de pobreza y desempleo prevalecientes. Se avizora por tanto una nueva década perdida para la región, cuyo precedente fue la década de los años 80, a raíz de crisis de la deuda externa.

De allí la iniciativa de formulación de la propuesta de un nuevo consenso, que apunta a mejorar la estructura exportadora de la región, tan dependiente de productos primarios y de la volatilidad de sus precios, a evitar una reversión apreciable en la reducción en los niveles de pobreza y otros indicadores sociales alcanzada entre los años 2004 y 2014, ello en un entorno de agotamiento de los postulados del Consenso de Washington. El Consenso presentado bajo la inspiración de la prestigiosa Salamanca, constituye la base de un programa destinado a hacer frente a las debilidades estructurales de la economía latinoamericana, atacando además de los problemas señalados, la baja productividad prevaleciente, alta informalidad e insuficiente capacitación laboral, y uno de los mayores niveles de desigualdad del mundo, como medios para evitar una mayor desintegración social y política, junto a la búsqueda de un desarrollo más sostenible, competitivo y equitativo.

Los principales puntos contenidos en la propuesta son los siguientes:

 1. Adoptar políticas macroeconómicas contracíclicas, y garantizar armonía entre el equilibrio fiscal, el crecimiento del PIB y el empleo, con base en reglas claras y una tributación eficiente y progresiva.

2. Ampliar el sistema de protección social para dar cobertura a riesgos individuales y sistémicos.

3. Elevar la cobertura y la calidad de la educación en todos los niveles.

4. Ampliar la cobertura y mejorar la infraestructura de la salud.

5. Incentivar el empleo formal y la formación ocupacional en un nuevo marco de relaciones.

6. Luchar contra las desigualdades de género y las que afectan a las minorías étnicas.

7. Fomentar el desarrollo de la agricultura nacional y la agroindustria.

8. Impulsar la diversificación productiva y exportadora con creciente contenido tecnológico.

9. Ampliar las inversiones en I+D mediante la colaboración pública-privada.

10. Conseguir mayores y mejores infraestructuras, incluyendo las científicas y tecnológicas.

11. Creación de empresas innovadoras y potenciar el emprendimiento en todas sus facetas.

12. Apoyar en forma integral a las micro, pequeñas y medianas empresas.

13. Fomentar el desarrollo y la inclusión financiera, con base en una regulación que la estimule.

14. Mejorar la inserción internacional de las economías y las empresas.

15. Promover una integración regional más profunda y despolitizada.

16. Fortalecer las políticas sobre cambio climático y protección de la biodiversidad.

17. Ofrecer servicios públicos eficientes, con énfasis en la infraestructura digital y su cobertura.

18. Robustecer el marco legal e institucional y fortalecer la capacidad de las instituciones públicas.

Si bien algunos de los puntos recogidos lucen aún como simples enunciados, la propuesta señala que, pese a la diversidad de enfoques de política existente en la región, es necesario formar un frente común, impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la revolución tecnológica en marcha, y un avance educativo más firme, en un irrenunciable marco democrático, para lograr la convergencia hacia un conjunto de valores compartidos por la mayoría de la población.

En lo personal, considero que las ideas contenidas en este documento no son excluyentes de otras, para un debate que no da espera. Los devastadores efectos socioeconómicos de la pandemia y las riesgosas implicaciones que puede acarrear sobre la política, así lo exigen. Por encima de todo, puede ser una vía para salir al paso a los falsos profetas del populismo y de los modelos autocráticos, quienes tratarán de aprovecharse de la difícil situación imperante, que es coyuntural y estructural al mismo tiempo, para tratar de conquistar el poder y el favor del pueblo. Los únicos milagros que existen en el mundo son los que han estado basados en el trabajo, en la educación y en la creación de riqueza, en un esfuerzo público-privado y bajo un marco de políticas públicas responsables, eficaces e incluyentes.